Conversamos con la cineasta bárbara Escalante, sobre sus proyectos, los retos de hacer cine en Centroamérica y su mirada detrás de la cámara.
Por: Islay Arboleda
El cine centroamericano vive una etapa de ebullición creativa gracias a una nueva generación de creadores que desafían los límites tradicionales de la producción regional. Entre las voces más destacadas que irrumpen con fuerza en la escena contemporánea se encuentra Bárbara Escalante, una directora hondureña cuya mirada autoral aporta frescura, profundidad narrativa y una sensibilidad única a la gran pantalla. Su trabajo no solo retrata realidades complejas, sino que consolida un puente cultural indispensable para visibilizar el talento del istmo a nivel internacional.
En este espacio nos adentramos en el universo creativo de Barbara Escalante para conocer de cerca sus motivaciones, el proceso detrás de su obra y los retos de gestar cine independiente desde Honduras. Una charla imperdible para comprender el pulso de una cineasta que está llamada a dejar una huella imborrable en la cinematografía de la región.

Entrevista
1.Islay Arboleda: ¿Cuál es tu primer recuerdo vinculado al cine? ¿Hubo alguna película, libro o atmósfera de tu infancia que encendiera esa chispa por el arte y la oscuridad de las salas?
Bárbara Escalante: Buenos días, tardes y noches, o lo que sea cuando leas esto. Me presento, soy Bárbara Escalante, estudiante de Cine y Artes Visuales y futura cineasta. Si tuviera que describir mi primer recuerdo vinculado al cine, tendríamos que irnos hasta donde mi memoria ya no alcanza, pues desde que tengo conciencia siempre he tenido una fascinación por crear historias. Podía pasar hora tras hora imaginándome mundos que no existen, personas que solo existen en mi conciencia, viviendo experiencias inhumanamente cotidianas y extrañas. Me gustaba llenar los vacíos de mi día a día con habitantes imaginarios. Tenía la necesidad de hacer que cobraran vida. Ahí descubrí que se podía hacer cine.
Uno de los momentos claves que me condujeron a tener el estilo que tengo actualmente fue la primera vez que vi Eraserhead (1977), de David Lynch. Descubrir ese tipo de cine fue un momento revelador para mí. Siempre me consideré una persona fuera de lo común; me alejé de lo que se esperaba de mí y, al ver esta película por primera vez, descubrí que lo onírico y lo cotidiano siempre habían convivido dentro de mí.

Creo que desde entonces entendí que no necesitaba separar lo extraño de lo cotidiano, porque justamente en esa mezcla es donde encuentro las historias que quiero contar.

2. Islay Arboleda: Tu perfil respira una estética muy marcada (“Suelo cazar vampiros”) y un imaginario visual muy propio. ¿De dónde nace esa fascinación por las atmósferas misteriosas desde tus primeros años de exploración artística?
Bárbara Escalante: Para poder comprenderme, considero que primero debería contarles un poco de mi contexto. Vengo de un pueblo mágico: Gracias, Lempira, Honduras. Un lugar rodeado de magia, leyendas y mitos, donde las historias forman parte de lo cotidiano y la gente todavía se permite soñar más allá de lo que conocemos.
Teniendo esto en cuenta, creo que para entender mi fascinación por lo sobrenatural también hay que entender de dónde vengo. Crecí rodeada de historias que mezclaban lo real con lo imposible, y quizás por eso siempre he sentido curiosidad por aquello que no podemos explicar.

3. Islay Arboleda: En tu recorrido vemos constancia y una preparación seria. ¿Cómo recuerdas tus primeros pasos en la formación académica o técnica dentro del mundo audiovisual?
Bárbara Escalante:Actualmente estoy estudiando la carrera de mis sueños, es decir, cine. Pero, si me pongo a pensar, mi primera “academia” fue mucho antes de entrar a la universidad.
Todo comenzó cuando mi papá dejó un cuaderno de unicornios sobre la mesa del comedor de mi casa. Para ese entonces yo solía dibujar bastante, así que, al ver el cuaderno nuevo, recuerdo estar en el debate de si debía “tomarlo prestado” para poder continuar con mis dibujos.
Ya con el cuaderno en mano sucedió algo bastante raro: tuve un pequeño pensamiento intrusivo de que tal vez ese podía ser un cuaderno para “aprender”. Entonces recuerdo salir a buscar documentales sobre la historia del cine, leer libros y artículos sobre teoría cinematográfica y escribir todo lo que iba aprendiendo en ese cuaderno.
Después llegó mi primer “cortometraje”, si es que se le puede llamar así. Nació a partir de una convocatoria cuando yo tenía entre 12 y 14 años; no recuerdo exactamente la edad. La historia surgió de un poema que había escrito mi papá (así es, mi primer “corto” fue una adaptación) y, por alguna razón, terminó recibiendo un premio llamado Iconic Woman.
Cuando recibí la llamada diciéndome que mi “corto” había sido premiado, me quedé completamente paralizada. Estoy segura de que ese momento debe estar subido en Facebook. Recuerdo que no estaba preparada para recibir la noticia y que simplemente hubo un silencio bastante incómodo.
Podría decir que esa experiencia fue uno de los primeros momentos que me motivaron a seguir involucrándome en el cine. Quizás todavía no sabía exactamente qué quería hacer con él, pero algo había comenzado.

4. Islay Arboleda: Tienes vínculos con proyectos como @prisma.cinematica y @ectophylla.alba. ¿Cómo fueron esos primeros encuentros o colaboraciones con otros creadores independientes que te impulsaron a mostrar tu trabajo?
Bárbara Escalante: Ambos proyectos son propios, pero tienen propósitos diferentes. En el caso de Prisma Cinemática, es una “casa productora”, aunque a mí me gusta verlo más como una cuenta de contenido creativo. Ahí publico nominaciones a festivales, stills, cortometrajes y, más que nada, mis work in progress, con la intención de que puedan llegar a su público objetivo y que otras personas puedan conocer lo que estoy haciendo.
Por otro lado, Ectophylla Alba es una cuenta que está un poco muerta. La creé principalmente para publicar notas y reseñas acerca de las películas que he visto. Es más un espacio personal para hablar sobre cine desde otra perspectiva.
Para mí, colaborar con diferentes artistas es una parte esencial del cine. Y cuando digo artistas no me refiero únicamente a cineastas, sino también a buscar creativos de otros rubros que puedan aportar algo diferente a nuestras obras. En este caso, he colaborado con artistas musicales, como la increíble compositora y cantante “Souphis Sopas”, y con artistas de efectos especiales, como Kike Monster, de Planeta Terror.
El cine, al ser el séptimo arte, involucra muchas otras disciplinas artísticas. Esto permite crear colaboraciones muy diferentes y, no solo eso, también nutrir nuestras propias obras mientras nosotros nutrimos el arte de los demás.

5. Islay Arboleda: Obras como tu cortometraje A veces quisiera arrancarme la piel reflejan una propuesta sumamente visceral y experimental. Al llevar piezas con tanta carga emocional a festivales y muestras, ¿qué significó ver expuesto ese esfuerzo creativo ante el público y los jurados?
Bárbara Escalante: Algo que siempre me ha caracterizado es involucrarme, tal vez, un poco de más en mis proyectos. Puedo decir que siempre dejo algo emocional y mío en mis cortos. es algo que no recomiendo en su totalidad, porque puede llegar a ser bastante desgastante emocionalmente hablando.
Un ejemplo de lo que me refiero es que varias de las oraciones que aparecen en A veces quisiera arrancarme la piel son escritos que puse en una carta de “despedida”, si se puede decir de esa manera. Los guiones a los que suelo tenerles más cariño y aprecio son aquellos que tienen mis vísceras, mi sudor, mi dolor y mi sufrimiento dentro de ellos.
No quiero romantizar estas prácticas, porque al final el cine para mí ha sido una forma de catarsis y muchas veces lo utilizo casi como terapia. Pero también he aprendido que estas prácticas no siempre son asertivas y que involucrarse de esa manera puede tener un costo.
Para mí, poner estas vivencias de una manera tan vulnerable frente a un jurado y un público puede llegar a sentirse como una autopsia. Estás completamente expuesta ante un grupo de personas que, simplemente, están haciendo su trabajo: analizar, cuestionar y juzgar tu obra. Pero lo que ellos están viendo es algo que para mí tiene una parte muy personal y, muchas veces, muy difícil de separar de quién soy.

6. Islay Arboleda:Más allá de las corrientes actuales, ¿cuál dirías que es esa película o autor iniciático que cimentó tu criterio y te enseñó a mirar la pantalla de otra manera?
Bárbara Escalante: Ya lo mencioné y nunca me voy a cansar de hacerlo: una de las razones por las cuales todavía quiero quedarme dentro del cine es David Lynch.
Cuando descubrí su cine, descubrí también una parte de mí que no conocía. Más allá de mi película favorita, Eraserhead, sus obras como artista plástico también han sido una de las cosas que me han mantenido dentro del cine. De hecho, después de descubrir su trabajo, llamé a mi primer conejo “Lynch”.

El cine de Lynch va más allá de los diálogos que se dicen y de las imágenes que vemos en pantalla. Sus obras exploran lo prohibido, el tabú, lo incómodo y lo experimental. Su cine me ha hecho entender que también podemos experimentar, incomodarnos a nosotros mismos antes de intentar incomodar al resto y buscar ver más allá de todo lo que se nos está dando en pantalla.
Creo que esa es una de las cosas que más me atraen del cine: la posibilidad de no tener que quedarnos únicamente con lo que se nos muestra, sino de buscar qué hay detrás, qué nos incomoda y qué otras formas existen de contar una historia.

7. Islay Arboleda: Las redes sociales son hoy una vitrina, pero el criterio se forja a fuego lento. ¿Cómo ha evolucionado tu forma de analizar el cine desde que comenzaste a escribir o compartir tus impresiones hasta hoy?
Bárbara Escalante: Considero que las redes sociales son una puerta para descubrir talentos y proyectos interesantes. En lo personal, publicar mis proyectos y demás ha sido un arma de doble filo.
Por un lado, me han permitido compartir lo que hago y llegar a personas a las que probablemente no habría llegado de otra manera. Pero también ahora tengo mucho más presente el “¿qué dirán?”. Siempre tengo ese temor constante de no ser suficiente para atraer la atención de un público, o simplemente de no saber qué recepción tendrá mi trabajo.
Al final, detrás de un cortometraje hay meses de esfuerzo, tiempo, trabajo y desempeño para que, cuando finalmente lo publicas, todo pueda terminar reducido a un “like”. Y creo que es bastante difícil no dejar que eso afecte la manera en la que ves tu propio trabajo.

8. Islay Arboleda: Mirando el panorama actual desde los ojos de una creadora emergente, ¿cuál consideras que es el mayor desafío al que se enfrenta la nueva generación que quiere hacer o pensar el cine?
Bárbara Escalante: Podría decir que, para mí, uno de los retos más grandes ha sido conseguir el suficiente interés de las personas, especialmente cuando se trata de lograr que nuestro trabajo sobresalga entre todo lo demás que existe.
Creo que ese es uno de моиs principales conflictos actualmente. Buscar la manera de que lo que hago pueda llamar la atención sin sentir que tengo que perder lo que quiero contar en el proceso.
Y, de la mano con todo esto, también existe un sentimiento de insuficiencia propia que suele ser bastante pesado para mí. Muchas veces no solo me cuestiono si mi trabajo es suficiente para llamar la atención de los demás, sino también si yo soy suficiente para hacerlo.

9. Islay Arboleda: Si tuvieras que rescatar esa película olvidada o independiente que te impactó en tus inicios como espectadora, ¿cuál recomendarías hoy sin dudarlo?
Bárbara Escalante: Recuerdo muy bien cuando una de mis maestras favoritas, Loreto Caro, me recomendó esta película en un momento de crisis.
Para poner un poco de contexto, estaba en pleno proceso de escritura de mi próximo proyecto, mi proyecto de fin de carrera, y me la recomendó para poder agarrar inspiración y encontrarle un rumbo a mi proceso creativo.
La película se llama La teta asustada, de Claudia Llosa. Desde entonces se convirtió en una película que suelo recomendar bastante, especialmente a mis colegas mujeres. Creo que es de esas películas que llegan en el momento indicado y que, más allá de simplemente inspirarte, pueden hacerte cuestionar lo que estás intentando contar y la manera en la que quieres hacerlo.
10. Islay Arboleda: Si conectamos este punto de partida con el horizonte, ¿hacia dónde quieres llevar la voz de Viuda de amanecer en los próximos años y qué historias te mueres por contar?
Bárbara Escalante: Siempre he dicho que me he querido comer el mundo, pero es imposible. Me muero por seguir creando, quisiera poder ser la primera en algo dentro del cine, sueño cada noche…

La trayectoria en ascenso de Bárbara Escalante confirma que el cine centroamericano cuenta con una vitalidad narrativa extraordinaria y un liderazgo femenino dispuesto a trascender fronteras. Desde nuestra trinchera en islayarboleda.com, seguiremos de cerca los pasos de esta talentosa directora hondureña, aplaudiendo cada proyecto que enriquezca el panorama del séptimo arte. Te invitamos a compartir este reportaje y a unirte a la conversación en los comentarios: ¿qué opinas del futuro del cine independiente en Centroamérica?
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